Reseña de Hot Wheels: Infinite Rush en PS5: una carrera arcade sólida pero con un mundo abierto innecesario

Primeras impresiones y mecánicas
Hot Wheels: Infinite Rush llega a PS5 tras el éxito de la serie Hot Wheels Unleashed. El estudio Milestone mantiene la esencia de los títulos anteriores: una conducción ágil y un manejo que permite derrapes exagerados y colisiones sin remedio. La sensación de velocidad y la respuesta de los controles siguen siendo el punto fuerte, ofreciendo la misma diversión de volante que hizo populares a sus predecesores.
Mundo abierto y su ejecución
A diferencia de los juegos anteriores, esta entrega se despliega en cuatro islas temáticas que el jugador puede explorar libremente. Cada isla alberga eventos de campaña y desafíos de bandas locales. Aunque la estructura abierta parece ofrecer variedad, la realidad es que los entornos resultan poco memorables y algo repetitivos. Las islas sirven más como un marco para colocar misiones que como lugares que inviten a la exploración. Además, la escala realista de los vehículos hace que la experiencia se sienta más como un juego de carreras convencional que como una aventura de juguetes en miniatura.
Colección de vehículos y progresión
El coleccionismo sigue siendo central: los jugadores pueden adquirir nuevos Hot Wheels en concesionarios usando la moneda del juego o desbloquearlos tras vencer a corredores específicos en la zona abierta. Algunos autos aparecen como “zombies” que deben ser desafiados en carreras rápidas para ser liberados. El sistema de progresión es sencillo y gratificante, aunque la necesidad de buscar cada coche entre los eventos puede resultar monótona.
Aspectos visuales y rendimiento
Gráficamente, el juego muestra modelos de coches bien detallados y materiales plásticos que recuerdan a los juguetes reales. Sin embargo, aparecen texturas inconsistentes en ciertos lugares, aunque no afectan la jugabilidad. En cuanto al rendimiento, el título mantiene un objetivo de 60 fps sin caídas notables; los únicos inconvenientes son tiempos de carga algo extensos en algunas transiciones.
Conclusión
En resumen, Hot Wheels: Infinite Rush es un arcade de carreras competente gracias a su manejo impecable heredado de Unleashed. No obstante, la apuesta por un mundo abierto no aporta valor significativo y, en ocasiones, resta encanto a la experiencia de juego con juguetes en miniatura. Aún así, la diversión de coleccionar y conducir los icónicos autos de la marca sigue siendo suficiente para disfrutar del título, pese a sus limitaciones.
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